viernes, 1 de noviembre de 2013

La estampida

Este artículo iba a tratar de otro asunto y por lo tanto a titularse de forma diferente.

‘Sed y cuchillas’ se llamaba ese artículo que ya no escribiré. Lo titulaba así porque leí, y luego vi en los telediarios, la espantosa muerte de casi un centenar de personas, entre ellas treinta y dos niños. Murieron de sed, a tan sólo diez kilómetros de un pueblo en la frontera con Libia. Allí estaba el agua, pero después de tantos días de desierto encontraron sus cuerpos desperdigados en pequeños grupos de muerte sobre la arena.

Murieron de sed, cosa que nosotros sólo podemos imaginar que ocurra en las películas. Pero murieron de sed, de pura sed, y ocurrió no en un mundo de novela, no, sino a unos kilómetros, no tantos, de aquí y ocurrió ayer.

Las cuchillas de ese artículo que no escribiré, son las que han clavado ahora en la empalizada de Ceuta o de Melilla, qué más da, para rasgar la carne negra de los desesperados. Sed y cuchillas, distinta muerte para un mismo afán, para una misma huida de una miseria insoportable.

Y piensas, siempre, ante el horror humano, que este no puede ser un mero azar, que un orden injusto, un reparto asesino de los bienes los mató de sed.

Eso pensaba, y ‘Sed y cuchillas’ iba a titularse ese artículo. Pero veo en el telediario el comentario jocoso-irónico sobre los diputados votando apresuradamente el liviano asunto de las pensiones, y saliendo en estampida en busca del último AVE o del penúltimo avión.

No voy a conjeturar ni a ironizar sobre sus razones. No las conozco.

Pero recordé una novela que me impresionó mucho en mi adolescencia. Se llamaba "La estampida". Creí que era de Faulkner, pero Google me dice que no y que una vez más me falla la memoria.

Cuenta la historia de un pastor de ovejas que avaricia tener el rebaño más grande del contorno. Engaña, traiciona, estafa y lo consigue.

El final ya lo dice el título. En una estampida de las ovejas lo pisotean y lo matan.

Sus señorías saliendo del hemiciclo me recordaron esa novela.

¿Quién ha creado el monstruo?

2 comentarios:

  1. Querido Tomás. Desgraciadamente estos pastores no tendrán el final que tuvo el protagonista de la novela... Estos pastores tienen la potestad de salir indemnes incluso hasta de las estampidas.
    ¡Enhorabuena por este blog de título tan estupendo!

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  2. A ver cuando bajáis a echar unas birras¡¡

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